Planchado. Consejos para la plancha

Planchado

En el cuidado de la ropa vamos a tratar algo temible para muchas personas o apasionante para otras: el planchado.

Lo primero, el planchado tiene mucho que ver con la forma de lavar y secar la ropa.

Si nos hemos pasado de revoluciones en el centrifugado. Hemos puesto temperatura muy alta en el lavado. La ropa está seca excesivamente, nos costará mucho más quitar las arrugas.

Antes de comenzar a lavar, secar o planchar debemos mirar las etiquetas de la prenda. Si no conocemos el significado, en esta web, podéis descargaros un pdf. Encontrarás todos los símbolos y el sentido de cada uno.

¿Qué objetos son necesarios para planchar?. El primero y principal la plancha. Cómo sabéis hay muchos tipos de planchas. Aconsejo una buena plancha de vapor. Si puede ser una plancha de vapor intenso mejor, aunque no es necesario. Estas planchas  llevan un depósito de agua de entre 1 y 4 litros de agua.

La intensidad de la plancha se mide por los KW que posee. Es bueno que pasen los 2000 KW, para alcanzar la temperatura que necesitan las fibras naturales como el algodón.

Una superficie plana, bien la tabla de plancha o una mesa.

Un manguero, que es una tabla pequeña que se usa para planchar las mangas.

Un elemento optativo: la suela de teflón. Se utiliza para que no salgan brillos a las prendas.

Para planchar bien, es bueno que la prenda tenga un punto de humedad. Si está muy seca, se puede pulverizar con agua para que obtenga ese punto.

Otra cosa importante es la temperatura de la plancha. Todas las planchas tienen un termostato que regula la temperatura. Debemos fijarnos en los puntos que lleva la prenda en la etiqueta para el planchado y ponérselos a la plancha.

Las sábanas son fáciles de planchar, no tienen recovecos. Incluso si son sintéticas o de composición mixta, 50 % algodón y 50 % sintética, y han estado bien tendidas. Secadas en la secadora con el programa adecuado, no hará falta plancharlas.

Lo mismo ocurre con las mantelerías y servilletas. Pueden existir mantelerías de hilo,  hay que plancharlas prácticamente mojadas. Pero ya casi nadie las usa.

Las toallas si se han secado en la secadora no es necesario plancharlas. Si se han secado al aire y sin suavizante tendremos que plancharlas. Porque  el famoso “rasca mamá” será una realidad.

Las prendas oscuras si no se tiene suela de teflón es mejor plancharlas del revés. Evitaremos que salgan brillos.

Cómo he dicho al principio si una prenda ha estado bien tendida será mucho más fácil de planchar. Las camisas y blusas de poliéster, secadas sobre una percha y bien colgadas, no será necesario plancharlas. Bastará con darles un poco de vapor.

Si no hemos podido secarlas sobre una percha. Tender la ropa por el dobladillo de la parte baja, las marcas de las pinzas son fáciles de quitar.

El orden de plancha de la camisa. Primero el cuello, que se plancha desde el centro hacia fuera, por una parte y por otra. En segundo lugar los hombros. Nos podemos ayudar con el borde de la tabla o con el manguero. Después los puños y mangas. Las camisas de hombre suelen llevar raya, pero las de mujer no. Por lo tanto, nos tendremos que ayudar del manguero. Tercero, plancharemos las tirillas de los botones por el revés, y al final las partes lisas.

Los jerséis y camisetas se extienden bien.  Ayudándonos con las manos quitaremos las arrugas y pasamos la plancha sobre la superficie lisa. Al planchar la parte de atrás, no poner la plancha sobre la terminación en pico, o redonda. Se quedará marcada. En esa parte sólo dar un poco de vapor sin apoyar la plancha. Lo mismo ocurre con los polos, la parte de atrás que cae sobre la botonadura dar sólo vapor.

Si una prenda lleva fijadas lentejuelas piedrecitas o cualquier adorno, debemos planchar del revés.

Llegamos a los pantalones, los oscuros plancharlos del revés. Primero ayudándonos con la tabla plancharemos la parte de la cintura y bolsillos y después las camales. Al colocar las camales nos ayudaremos de las manos para evitar las arrugas,  se marcan de una parte a otra.

Si los pantalones llevan raya, y son oscuros nos ayudaremos con la funda de teflón o un trapo, evitaremos los brillos. Se colocan extendidos en la tabla o mesa. Para evitar que salgan varias marcas de raya, deben estar bien extendidos. Colocadas ambas camales una encima de la otra. Damos a la plancha el máximo vapor. Marcamos la raya sobre un lado, les damos la vuelta, los colocamos y marcamos la raya sobre el otro lado.

Espero que os hayan servido estos consejos.

Lavado a máquina y programas

Seguimos con el cuidado de la ropa, vamos a tratar el lavado a máquina: la lavadora.

La lavadora tiene cuatro elementos: Los programas, las cubetas, el tambor y los filtros. No añado la electricidad y la toma de agua y desagüe porque son evidentes.

El tambor es giratorio en dos direcciones, las cambia de modo alterno. En el tambor apreciamos tres o más salientes. Sirven para arrastrar la ropa y dejarla caer desde unos 30 ó 50 cm. Esto facilita que el agua jabonosa penetre en los tejidos y evita que se enrede. El nivel del agua ayuda a que la ropa caiga desde una altura mayor o menor.

Las ilustraciones que nos dan las etiquetas de la ropa no garantizan una colada perfecta. Además debemos conocer bien los programas de lavado. Así aplicaremos el adecuado a cada prenda. Leeremos las instrucciones de la máquina para conocer su funcionamiento óptimo.

Nos informaremos bien de los distintos programas de las lavadoras. ¿Son necesarios en la vida diaria todos los programas que lleva la máquina de lavar?. No es la primera vez que he visto la ropa estropeada por no aplicar bien el programa adecuado de lavado.

En realidad, básicamente, todos los programas constan de tres fases: Lavado, enjuague y centrifugado. En cada programa varia el tiempo, la temperatura del agua y las revoluciones del tambor.

Todas las lavadoras tienen unos programas estándar y algunas llevan programas especiales. 

PROGRAMAS ESTÁNDAR

Prelavado: cuando la ropa está muy sucia. Este programa sustituye al remojo de la ropa cuando lo hacemos a mano. Se debe utilizar sólo la cuarta parte del detergente. En muchas lavadoras este programa es combinable con otros.

Programa para ropa de color: quizá la más corriente en la vida diaria. Para evitar que destiña la temperatura no debe nunca sobrepasar los 60 grados C

Programa a 90ºC: está pensado para la ropa resistente al calor, cómo la ropa de algodón. Al usar esta temperatura se eliminan las bacterias y gérmenes. Además de blanquear la ropa. Se utiliza para la ropa de bebé, toallas, ropa de cama y de trabajo.

Programa para tejidos sintéticos: poliéster, nailon o con mezcla. Adecuado para camisas, blusas, etc. Con este programa debemos evitar las arrugas de la ropa. Para conseguirlo, el tambor debe estar a la mitad de su capacidad. Las revoluciones del centrifugado serán bajas.

Programa para ropa delicada: funciona a baja temperatura, máximo 40º C. Utiliza mucha agua y baja velocidad. Tampoco debe cargarse el tambor por encima de la mitad.  Es recomendable para sedas, satén, encajes…

Programa para lana y/o lavado a mano: Hay lavadoras que tienen los dos programas o uno sólo de ellos. Si en la etiqueta de la prenda figura que es de lana, usaremos uno de los dos. Es importante que el tambor no tenga demasiada carga. Que la temperatura no pase de 30º C y que la velocidad sea muy baja. Normalmente no tendrá centrifugado.

 PROGRAMAS ESPECIALES

Centrifugado: Hay lavadoras que permiten centrifugar independientemente del proceso de lavado. No se debe utilizar con prendas que se arruguen con facilidad.

Centrifugado suave: Con menos revoluciones que el anterior.

Vaciado del tambor: Es muy útil y sirve cuando queremos lavar y hay prendas que no queremos centrifugar. Permite parar el proceso y sacar las prendas antes de centrifugar.

Programa corto: Es rápido y se puede utilizar cuando la ropa no está muy sucia.

Eco: Es un programa de ahorro energético. La máquina que lo tiene permite utilizarlo con el resto de programas.

Es recomendable conocer bien los tipos de detergente para un óptimo lavado.

Básicamente, tenemos hasta seis tipos de detergentes: en polvo, líquido, gel y perlas de lavado, cápsulas y pastillas. Tres de ellos, iguales pero con distinto formato: el detergente en polvo, las cápsula y las pastillas.

Los detergentes líquidos no suelen dejar residuos en la ropa, pero son mucho más contaminantes. Se debe a los tensoactivos que los componen.

El detergente en polvo no lleva conservante. Es bueno para para las alergias. Lleva un agente blanqueador y si nos pasamos en la dosificación quedan residuos en la ropa.

Prestaremos atención a la función de cada detergente. Unos son de más potencia, otros son suaves para ropa delicada. Están los específicos para ropa de color y otros especiales.

Otro aspecto a tener en cuenta es el uso del suavizante. Evita que la ropa quede rígida cuando se ha secado, pero tiene otros inconvenientes. Por ejemplo, las toallas pierden absorción, y el plumón y los forros polares pueden perder sus propiedades.

Cuidado de la ropa: fibras y tejidos

Fibras y tejidos

Lo primero es conocer las fibras de composición de los tejidos. Porque según la composición, necesitará unos cuidados distintos.

Clases de Fibras

Las fibras pueden ser naturales, artificiales o sintéticas. Las  naturales son lana, algodón, lino, seda y cuero. Las artificiales son  viscosa, acetato y rayón. Y las sintéticas: lycra, elastano, poliéster y nailon.

Cada una de ellas requiere cuidados distintos. Es muy importante al  adquirir una prenda, mirar en las etiquetas los símbolos de lavado. En esta web puedes descargarte un pdf explicativo de los símbolos.

He visto muchas prendas de ropa estropeadas. No se han tratado adecuadamente en la limpieza, secado y planchado.

Es importante utilizar la lavadora del modo apropiado. Si no lo hacemos la podemos convertir en el gran enemigo de nuestra ropa. No es necesario lavar una prenda cada vez que se use. Tampoco meterla directamente en el armario una vez que la usamos. Lo ideal es airearla y después guardarla, para darle más de un uso antes de lavar. 

Nunca combinar prendas delicadas con otro tipo de ropa. Así cómo, no mezclar colores, podemos correr el peligro que destiñan. Otro aspecto importante es usar la temperatura adecuada. Por esta razón, vuelvo a repetir, mirar siempre las etiquetas de lavado. Si dudamos, antes de meter en la lavadora, lavar a mano.

Podemos poner la prenda dentro de una bolsa, evitaremos los roces con botones y cremalleras, de otras prendas. Cuando no tenemos bolsa, para este efecto, puede servir una funda de almohada.

Errores al guardar la ropa

Otro error en el cuidado de la ropa es el modo de guardarla. No todas las prendas pueden estar colgadas en perchas. El punto se da de sí y se quedan marcas en los hombros cuando al ser colgado en perchas. Las camisetas y toda la ropa de punto se debe guardar doblada.

Existen perchas acolchadas y antideslizantes para la ropa más delicada.

La secadora se debe usar lo menos posible para la ropa de uso. El calor excesivo la puede estropear. Si la prenda está bien tendida el planchado luego es mucho más fácil. Es bueno buscar los pliegues de la ropa al colocar las pinzas. Axilas en camisetas, tender por los dobladillos. Es más sencillo quitar las marcas de las pinzas. Las camisas se pueden tender colgadas en sus perchas.

El sol no debe dar directamente sobre la prenda. Puede dañar el color, sobre todo en la ropa oscura.

La seda es conveniente limpiarla con vapor. Si no disponemos de máquina de vapor, truco: colgar la prenda, y meterla en el baño al ducharnos. El vapor que convierte el espejo en una pizarra es suficiente para la limpieza de la seda. Siempre que no tenga manchas.

¿Qué hacer con el cuero? Nunca doblarlo, se puede deformar, se debe limpiar en seco. Nunca en lavadora. Para guardarlo es conveniente hidratarlo con crema.

La lana, siempre se lava en agua fría. No dejar a remojo, se puede apelmazar. Para secar la prenda de lana, extenderla en una toalla evita deformaciones.

Productos de lavado

Los productos usados para el lavado son claves para la conservación de la ropa. Debemos conocer el impacto que tienen en el medioambiente, usar jabones neutros, y/o productos biodegradables.

Los blanqueantes pueden estropear la ropa de color. Hemos de tener en cuenta que hacen la ropa más blanca. Aunque no tiene nada que ver con eliminar la suciedad.

Si se lava a mano es bueno disolver el detergente en el agua antes de introducir la prenda.

Cuando la ropa es blanca o de color sólido se puede usar agua caliente. Si es de color, conviene utilizar agua fría para que no se corran los colores.

Frotar las partes más sucias, como cuello y puños. Aclarar con abundante agua.

Si queremos usar suavizante, al final sumergir la prenda en el agua con un chorrito del mismo. Tender o meter en la secadora.