Educar en libertad: misión de padres

La vida es maravillosa cuando hacemos lo que nos da la gana, es decir cuando nos sentimos libres. Pero sólo somos libres cuando nos autodeterminamos al bien. Si esto no ocurre nos convertimos en esclavos de nuestras apetencias. No actuaremos porque nos da la gana.

Educar a los hijos en libertad es una tarea apasionante y difícil, en el siglo XXI es la única posible. No funciona el miedo, el castigo ni el premio.

Cada persona es dueña de su libertad, es algo interior que nadie puede arrebatar.

Misión de los padres

Los hijos hacen lo que sus padres quieren cuando son pequeños. Poco a poco va decreciendo la autoridad paterna, para ir creciendo la responsabilidad personal de cada hijo. Parte de los disgustos familiares con los hijos se producen por la ruptura de la obediencia. La misión de los padres es conseguir que sus hijos encajen en el mundo para darse y ser felices.

Durante ese proceso surgen muchas preguntas por la situación del mundo actual. ¿Estarán formados para un matrimonio permanente?. ¿Se irá a vivir en pareja? ¿Cuántas veces?. ¿Será homosexual? ¿Se mantendrá económicamente?

Por eso es tan importante formarlos para tomar decisiones libres.

Nuestros hijos tienen dispositivos para obtener información de lo que quieran desde muy pequeños. Tenemos que saber educar en estos tiempos de hoy. Insertarnos en el mundo del siglo XXI.

Ayuda para las decisiones libres

Puedo detenerme en cinco aspectos que ayuden a los hijos para que llegado el momento tomen decisiones libres:

1.- Si no los disfrutas, pierdes.

Tener ilusión para vivir actividades juntos. Igual que se organiza la salida a una cena con unos amigos y se disfruta con ello. Buscar con ilusión actividades para vivir con los hijos y disfrutarlas. En esas actividades, vivir la intimidad con naturalidad. Son momentos para hablar de cosas profundas, sin rollos, no los van aceptar. Contar ilusiones, anhelos, hacerles partícipes de aspiraciones. En la educación no hay nada que ocultar, como piensas educas. Los hijos no se tragan las mentiras de los padres. Transmites lo que piensas. Vivir con coherencia. Amar 24 x 7.

No se puede hablar de matrimonio estable si se tiene un amante.

2.- Distinguir entre lo opinable y lo permanente

Cosas permanentes, lo relacionado con la persona, el matrimonio y la familia, el resto opinable y no imponer.

Pelo corto o largo, moda, actividades complementarias de los amigos, etc. 

Lo opinable tiene valor en la medida del bien que aporta.

Salir de fiesta no es malo, pero volver borracho o tomar drogas si. Usar coche es indiferente. Saltarse las normas de circulación o conducir bebido si. La moda es indiferente pero si afecta al pudor, tiene otro planteamiento.

En cada familia hay costumbres y horarios que se deben respetar, y cada familia elige sus propias batallas.

3.- Confianza

¿Alguna vez hiciste algo que no querías que se enteraran tus padres?

No estar obsesionado con el control a los hijos. Confiar en ellos. Nunca pensar que mienten o que les vamos a coger en una mentira. Si confiamos responderán. No revisar el móvil, la ropa, antes preguntar con claridad. La desconfianza aleja y es un signo de debilidad ante la persona hacia la que se desconfía.

Demostrarles que se puede confiar en las situaciones difíciles. Si se equivocan pues se les da la oportunidad de rectificar. Todos nos equivocamos.

Si pones los medios para educar, ten confianza en tus hijos, son buenos.

4.- Toma de decisiones

Los hijos libres toman decisiones. Enseñarles a tomar decisiones desde pequeños, ¿quieres esta camiseta o la otra? ¿Una actividad extraescolar o un deporte?

Es cierto que cuando toman decisiones enredan la vida. Pero la constante toma de decisiones les resta vulnerabilidad ante el ambiente.

Si se especializan en decir sí cuando es sí y no cuando es no. No son objeto de manipulación.

Para la toma de decisiones darles buena información o ayudarles a descubrirla. Se equivocarán, pero estaremos cerca para ayudarles a rectificar.

Si toman decisiones, no tendrán problemas emocionales, desarrollan la reflexión.

5.- Confrontación

Sin discursos, hacerles razonar con preguntas, pedirles opinión cuando vemos una película juntos, opinión sobre un libro leído, un video juego, etc.

Dejar hablar y escuchar.

Una profesora escucha de una alumna: “no me lo imagino”. Contesta para imágenes la Tv, quiero que pienses. Eso es la confrontación, hacerles pensar, analizar y concluir.

Hay muchos momentos para esa confrontación: comidas, tertulias, en la confrontación formamos con criterio.

Les ayuda a tener convicciones. Estarán informados y confiarán en la familia como en el lugar al que siempre se puede volver.